Miedo vs. Respeto: ¿Cómo Influenciar a tus Empleados sin Intimidarlos?

23 octubre 2017
El liderazgo no es una característica que poseen todas las personas, y aunque aún no se sabe si se nace con ella o se desarrolla, no hay duda que las diferencias entre un líder y un jefe son muy notorias. Pero, ¿cuáles son esas particularidades que se ven solamente en los líderes? Conócelas en este artículo y aprende a influenciar a tu equipo sin ser intimidante.

La buena noticia es que, una persona, a pesar de no ser un líder nato, puede incorporar ciertas prácticas para mejorar el desempeño en su rol como profesional. Veamos algunos aprendizajes para desarrollarla.

¿Autoridad Impuesta o Influencia Positiva?

No es lo mismo tener que obedecer a un jefe, solo por el simple hecho de tener un puesto más alto, jerárquicamente hablando, a seguir un líder por voluntad e inspiración propia.

Los líderes son personas a los que, gracias a su admirable forma de ser, sus seguidores le consultan sin temor caminos para la solución de sus dudas, y además de eso, los admiran y quieren aprender de ellos.
La diferencia entre el respeto y el miedo, es que el primero se gana con esfuerzo y dedicación. El segundo, solo se impone.

No hay que confundir el poder con la autoridad. El título o puesto adecuado puede otorgarte autoridad, pero no poder.  De hecho, puedes liderar sin ser el jefe y puedes ser influyente en tu entorno de trabajo y en tu comunidad, sin tener ningún título.

Actualmente, muchas personas se quejan de la relación deshumanizada que mantienen sus superiores con ellos y el malestar que genera este comportamiento. Sigue leyendo aquí: ¿Cómo ganarte el respeto de tus colaboradores sin ser un tirano?.

Para crear mejores relaciones y cautivar más personas habla en positivo, ¡siempre!

Aplicar la actitud positiva en todo lo que hacemos no es una tarea fácil, para ello se necesita aplicar la inteligencia emocional. Esto no quiere decir que las cosas incorrectas debemos pasarlas por alto o decir que todo está bien, cuando no lo es.

La clave está en decir muchas veces “sí”. Cuando somos positivos en nuestras frases, las personas que nos escuchan tienden a estar en la misma sintonía que nosotros, por lo que es una buena manera de lograr que nos respondan afirmativamente a nuestros requerimientos.

Conoce los Hábitos de los líderes con alta inteligencia emocional.

Tip: Habla con energía y motivación al dirigirte a los demás. Es importante mirar a los ojos a las personas y conectar con ellos, pero sin intimidarlos, es decir, con el cuerpo relajado y sin abusar de los gestos con las manos. Utiliza tus propias palabras para que se sientan identificados y siempre sé asertivo con la información que compartas.

Los líderes, a diferencia de un jefe, son personas que toman acción, se involucran en los procesos y escuchan a sus colaboradores. Aquí es donde la resonancia límbica juega un rol importante para ti. Lee más sobre este tema aquí: Resonancia Límbica: ¿Cómo contagiar emociones positivas en tus empleados?.

¿Sabes la diferencia entre una crítica constructiva y una destructiva?

La realidad es que, las críticas sean dadas bien o mal, no son agradables. Se trata de una opinión muy personal de cada quien, y no estamos acostumbrados a que los demás opinen sobre nosotros, por lo que es importante tener en cuenta la intención con que la damos y formularla correctamente.

Nadie es perfecto y todos tenemos terreno para mejoras.

La parte complicada es dar una retroalimentación adecuada, sin destruir la autoestima de los demás y dar críticas de forma adecuada es una habilidad que, como todas las habilidades, se puede dominar a través del aprendizaje y la práctica.



Un artículo publicado por Psychology Today explica cómo dar una crítica constructiva usando el “Método del Sándwich”. La dinámica comienza con dar un cumplido, expresar de forma gentil lo que debe mejorarse y finalizar con otro cumplido. Es una forma eficaz de pedir un cambio de una conducta errónea, destructiva o que no genera valor.

Esta técnica se fundamenta en el poder que tiene un elogio o unas palabras positivas para hacer sentir bien a una persona, aun así, se le esté dando un feedback.

El lenguaje y la conducta asertiva son elementos esenciales para conseguir aquello que creemos como justo y, sobre todo, sin necesidad de ser agresivos. Esto es fundamental en una persona que quiere ser influyente, sin caer pesado o prepotente.

Recuerda que para ser una persona influyente debes conocerte a ti mismo tan bien como a tu público. Además de, saber reconocer tus límites y utilizar tus puntos débiles para crecer constantemente.

Debes tener claro tus objetivos y cuidar la comunicación hacia las personas. Muéstrate educado, aprende las habilidades que distinguen a cada persona que te rodea, estrecha la mano y da los buenos días. Se trata de un trabajo que no debe perder la constancia ni los detalles por desapercibido.

¿Quieres conocer más consejos para líderes?
Te invitamos a leer: ¿Cómo motivar a tus colaboradores a ser más productivos?

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