¿Cómo Preparar a los Niños para Mudarse de Casa?

22 junio 2017
Los niños se sienten más a gusto en un entorno conocido y predecible, caracterizado por la rutina. Un cambio de residencia puede traer muchos retos, tanto físicos como psicológicos, para los más pequeños y también al resto de los miembros de la familia.

Como adultos, contamos con la madurez para lidiar con los cambios residenciales y entender lo que conllevan, sin embargo, un niño por lo general, no comprende las razones por las que ese espacio especial donde habitaba, tiene que ser reemplazado por otro.

La psicóloga clínica panameña María Elena Carbonell aconseja sobre este tema, que lo más importante es prestar atención a lo que proyecten los padres durante todo el proceso y añade que: “una mudanza puede afectar a un niño en la medida que no esté habituado a los cambios, pero más que nada, que no se le explique lo que sucede y no se le haga partícipe de ella. Puede afectar en la forma como los padres manejan la mudanza y si ellos mismos reflejan estrés en la transición o se conducen con emoción y alegrías al cambio”.

Tener que dejar amigos, lugares familiares y actividades extracurriculares, como clases de ballet o de fútbol en el entorno donde están acostumbrados, genera ansiedad en los niños y, por consiguiente, en todas las personas involucradas en la mudanza; sobre todo para los padres que son los encargados de las tareas más pesadas, como empacar y movilizar todo para el nuevo hogar.

Por ello, le ofrecemos las siguientes recomendaciones para hacer que el proceso sea más agradable y llevadero para todos.

Hable con su hijo sobre el cambio de casa.

Es importante tomarse el tiempo para explicarles con claridad y en sus palabras, las razones de la mudanza, eso incluye detalles y todos aquellos aspectos que, a un niño, dependiendo de su edad, le puedan preocupar.

Los bebés puede que sean quienes menos perciban el cambio y más rápidamente se adapten al nuevo entorno. Para niños de 3 años en adelante, que ya cuentan con un apego a su casa y una rutina más estructurada es necesaria una conversación más detallada.

Todas las ansiedades o angustias son válidas y nada se debe descartar, trate de escuchar sus puntos de vista y procure comprenderlos. La mudanza es una decisión en la que ellos no han participado, lo que añade una sensación de impotencia ante lo que se les viene encima.

Puede iniciar la charla con temas referentes al entorno y las nuevas oportunidades que va a experimentar. También puede ayudar si le describe el lugar donde está ubicada la nueva casa, sus amenidades y contarle de los espacios abiertos para jugar. Lo importante es que toda la información que se le brinde sea verdadera.

Para el niño, la mudanza supone un cambio de vida brusco, en especial en lo referente a amistades, que para ellos son algo muy importante. Explicarles que los amigos no se pierden y que el nuevo hogar generará otros, es un cambio positivo que pueden experimentar.

Decore su recámara de forma especial.

Visualizarse en el nuevo hogar y con todo arreglado, puede ayudar a relajarnos y vivir la transición con menos estrés. Antes de la mudanza platiquen sobre las diferentes áreas disponibles en la nueva casa, específicamente en lugares donde ellos van a interactuar más, como su recámara.

Pueden involucrarlos en la decoración y escoger el color de la pintura juntos, comprar algún adorno especial y si es posible, escoger los muebles que les gustarían. Además, pueden comprar juntos los artículos para equipar la recámara como sábanas con dibujos animados, colchonetas para jugar en el piso, alfombras y una mesa con sillas para pintar.

Lo bonito es hacerlos parte de la transición y que la misma no sea un proceso difícil sino de ilusión.

Tenga un plan para el primer día de mudanza.

No existe una manera de eliminar la ansiedad de la mudanza en su totalidad, pero hay muchas cosas que puede hacer para que el proceso sea más fácil de sobrellevar.

Es importante asegurarse que todas las pertenencias del niño lleguen sin problema, que no se extravíen sus juguetes y tenga tres opciones de ellos a mano, para que esté entretenido en todo momento. Un peluche o muñeco favorito también puede ayudar a hacerlo sentir cómodo.

Organice muy bien el día de la mudanza y mantenga al niño ocupado en todo momento, inclusive se le puede pedir ayuda para ordenar. Puede ofrecer una cena especial una vez hayan finalizado con todos los movimientos de cajas y muebles, para dar la bienvenida a la familia al nuevo hogar.


También es importante tomar en cuenta que las mudanzas pueden generar diferencias. Eviten discusiones frente a los más pequeños. Tenerlo todo bien localizado y organizado desde el inicio, con cajas debidamente etiquetadas y cerradas, ayudará a la instalación de todos.

Estos cambios, si se hacen adecuadamente, puede traer efectos beneficiosos ya que favorecen la comunicación entre los distintos miembros de la familia. Sobre todo, el niño, que madurará fruto de la experiencia, volviéndose más independiente y capaz de manejar situaciones estresantes en el futuro.

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