Resonancia Límbica: ¿Cómo Contagiar Emociones Positivas en tus Empleados?

16 octubre 2017

Los líderes, a diferencia de un jefe, son personas que toman acción, se involucran en los procesos y escuchan a sus colaboradores. Aquí es donde la resonancia límbica juega un rol importante para ti, a la hora de dirigir una organización. Aprende sobre este concepto que te ayudará a compartir emociones profundas que se generan en el sistema límbico de tu cerebro con tus colaboradores, mejorando tus relaciones con ellos y creando un ambiente de trabajo armónico.

Primero, entendamos el concepto de resonancia límbica.

El sistema límbico está conformado por distintas estructuras cerebrales, que controlan nuestras respuestas fisiológicas frente a diferentes estímulos. Básicamente donde se generan los instintos humanos como la memoria involuntaria, el hambre, la atención y la conducta. Esto quiere decir que la capacidad de tener empatía y la conexión no verbal entre dos mamíferos forma parte de nuestras relaciones sociales ya que:

      1. A la química del cerebro y del sistema nervioso las afectan de manera medible a nuestros seres más allegados (resonancia límbica).
      2. Nuestros sistemas se sincronizan con el de otros de un modo que tiene profundas implicaciones para la personalidad y la salud emocional a lo largo de toda la vida (regulación límbica).
      3. Que estos patrones se pueden modificar mediante prácticas terapéuticas (revisión límbica).

“La empatía quizás sea el corazón del desarrollo de los mamíferos, de la regulación límbica y de la organización social”.
- Maclean (1985).


Y, ¿cómo se ha probado este concepto?

Un estudio realizado en el 2003 por Laurie Carr y otros, utilizó la imagen de resonancia magnética para mapear la actividad cerebral de los participantes, los cuales estaban imitándose o simplemente observando las expresiones faciales de los otros.

Las imágenes de las resonancias magnéticas revelaron que la imitación y la observación, activaban áreas similares en los cerebros de los participantes, de manera que Carr y los demás concluyeron lo siguiente:

"Entendemos los sentimientos de los demás, mediante un mecanismo de acción y representación que da forma al contenido emocional. Y nuestra resonancia empática se basa en la experiencia de nuestros cuerpos en acción y de las emociones asociadas con movimientos corporales específicos".


Un ejemplo claro es cuando una madre está molesta con su hijo que se porta mal en el centro comercial; automáticamente y sin necesidad de decir nada, el niño entiende en la mirada de su madre que está molesta y comienza a cambiar su comportamiento.

Esto, también se puede aplicar en el mundo corporativo, por ejemplo, cuando llegas a la oficina y alguien de tu equipo está molesto, triste o preocupado, automáticamente puedes sentir las emociones de esta persona.

Las emociones se contagian

Y siendo esto un hecho, los líderes y personas de influencia pueden utilizarlo a su favor, como una manera genuina de conectar con otros. Para utilizar la resonancia límbica a tu favor debes ser como los líderes, que toman acción. Si bien es cierto no podemos controlar a los demás, sin embargo, podemos tomar responsabilidad de la energía que emanamos.

Si eres de los que llega a la oficina súper estresado, distraído o distante, de esa misma manera te van a percibir tus colaboradores. Y esto pasa porque las emociones son contagiosas; se nos pegan y luego se las contagiamos a otros.

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Cuando estamos con otras personas, estas tienen la capacidad de cambiar nuestro ritmo cardíaco, la respiración e incluso nuestra presión sanguínea.

Entonces, ¿qué debo hacer para usar la resonancia límbica a mi favor en el trabajo?


1. Monitorea tus emociones

En momentos, hay que tomar una pausa y entender qué es lo que está pasando cuando estamos con otras personas para poder comprender si las emociones que sentimos en un determinado momento son nuestras o son de la persona que tenemos frente.


Ejercicio práctico: Haz un examen de ti mismo y pregúntate si eso que estás sintiendo viene de ti o son las emociones de la persona con la que estuviste unos minutos antes con un estado de ánimo bajo o estresado. Esto puedes hacerlo respondiendo una sencilla pregunta: ¿Por qué me siento de esta manera en este momento?


2. Vive en el presente

Para tener conexiones significativas con las personas no podemos estar atrapados en el pasado o ansiosos por el futuro, porque significa que no estamos en el momento actual, no realmente. Esto incluye esos momentos donde estamos semi presentes hablando con una persona, pero también le estamos chateando a otra por el teléfono. Cuando estamos en este estado es imposible que las personas sientan que se pueden conectar con nosotros.

Ejercicio práctico: Si estás en una reunión a las 11 de la mañana, pero en tu cabeza estás pensando en la reunión que vas a tener a las 3 de la tarde, no estás viviendo en el presente. Mientras estés en tu reunión de las 11, que tu atención esté enfocada en eso y deja a un lado la ansiedad de tu agenda para el resto del día. Cuando lleguen las 3 de la tarde, entonces tu atención podrá enfocarse netamente en esa reunión. Puedes utilizar técnicas de Mindfulness para ayudarte.


3. Lleva un control de tus emociones

Una vez que somos capaces de monitorear las emociones y de vivir en el presente podemos ser más conscientes de lo que sucede en un determinado momento. Es bueno escanear las emociones antes, durante y después de algún episodio negativo, para entender qué o quién las causa, así podemos entender lo que pasa y manejar la situación de una forma en la que salgamos favorecidos.

Ejercicio práctico: Lleva notas de tus emociones durante una semana; divide una hoja en días y luego en horas. Escribe cómo te sientes, sobre todo si es algo negativo, y las razones por las que llegaste a esa emoción –también pudiste contagiarte de las emociones de alguien más–, así que anota si fue algo que vino de ti o externo. Al final de tu semana podrás reflexionar sobre tus emociones y aplicar los cambios que consideres.


4. Escoge las emociones que quieres comunicar

Antes de dar cualquier mensaje, piensa bien el tono y las emociones que buscas transmitir. Muchas veces la mente no está en el presente al 100%, entonces damos un mensaje, pero transmitimos emociones que no tienen nada que ver con el mensaje, sino en lo que estamos pensando. Todos esos factores afectan cómo las personas perciben o toman un mensaje.

Ejercicio práctico: Si tienes que hablar con alguno de tus colaboradores, asegúrate de “limpiar tus emociones” antes de comenzar la conversación. Tómate unos minutos ya sea para tomarte un vaso de agua, una taza de té, fumar o simplemente respirar y estirarte, puedes hacer cualquier actividad sencilla que te relaje y te permita esclarecer tus emociones.

Ejercicio práctico 2: Intenta recibir con una sonrisa a todas las personas que se acercan a tu oficina durante el día. No importa lo que vayan a decirte, que tu sonrisa nunca falle.

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5. Escucha con emoción

La práctica hace el maestro. Muchas personas no son buenas escuchando, pueden oírte, pero no te escuchan. ¿Eres de esos que solo oyen? Para ser mejor escuchando hay que hacerlo no sólo con los oídos, sino con el corazón sintiendo y la mente enfocada. Tómate el tiempo para reconocer el tono de voz, la emoción detrás del mensaje y está atento al movimiento corporal de quien está hablando. Pregúntate ¿Qué emociones reconoces? ¿Qué percibes de la persona?

Ejercicio práctico: Puedes pedirle a alguna persona cercana a ti que te hable por 10 o 15 minutos, pídele que te cuente algo que conmueva sus emociones. Trata de sentir lo que la otra persona está sintiendo, como si fuera tu propia historia. Intenta no interrumpir y toma notas de las emociones que puedes reconocer, ya sean mentales o escritas. Una vez pase el tiempo, pídele feedback a esta persona sobre tus notas.


6. Promueve la salud emocional en tu equipo

Educa a tus colaboradores sobre el impacto que tienen las emociones sobre los demás y discutan ideas que podrían ayudar a mejorar las reacciones emociones actuales. Además, puedes crear algún tipo de dinámica en el equipo que promueva un ambiente agradable y positivo.

Ejercicio práctico: Asigna un día a la semana para reunirse y deja que alguien de tu equipo comparta sobre algún tema de su interés que aporte valor a los demás colaboradores, puedes hacer una lista de temas, como liderazgo, salud, cultura organizacional o incluso auto ayuda. El tema sólo debe enfocarse en educar y aportar valor a quienes lo escuchan. La reunión no tiene que ser larga, puedes sacar 15 minutos por semana para compartir y tomar turnos entre todos para hablar.

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Trabajar en un ambiente armónico donde las personas se sientan bien es posible, sobre todo si tú eres el líder de tu departamento u organización, el “líder marca la vibra” del ambiente, por eso es tan importante que comiences por ti mismo a hacer estos cambios y ayudes a tus colaboradores a aplicarlos diariamente.

Aprovecha cada oportunidad para mejorar, aprender y hacer que tus colaboradores se sientan a gusto, en un ambiente que les permita desarrollarse de manera positiva para alcanzar sus metas juntos.

Con la resonancia límbica podrás contagiar a otros con tus emociones positivas y crear ese ambiente de tranquilo, relajado y productivo en el que da gusto trabajar.

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